El "Faraón" regresa para reinar: Sergio Ramos lidera una ofensiva total para adquirir el Sevilla FC.

El destino de Nervión podría estar a punto de dar un giro de 180 grados de la mano de su hijo pródigo más icónico. Sergio Ramos, tras cerrar su breve pero intensa etapa en el fútbol internacional, ha decidido cambiar los botines por el traje de máxima autoridad. No se trata de un simple rumor de mercado; el central de Camas ha desembarcado en la capital hispalense este jueves 15 de enero con una hoja de ruta meticulosamente trazada para hacerse con las riendas del Sevilla FC. Lo que comenzó como un deseo romántico de finalizar su carrera en casa ha evolucionado hacia una operación financiera de alto calado que busca rescatar a la entidad de la inestabilidad institucional que ha marcado sus últimas temporadas.

Acompañado por su equipo de confianza y el prestigioso abogado Julio Senn, Ramos está desplegando una estrategia de “pressing alto” en los despachos. Las negociaciones no son menores: se habla de una estructura de inversión que alcanza los 400 millones de euros, una cifra que no solo cubriría la compra de paquetes accionariales mayoritarios, sino que inyectaría el capital necesario para sanear las cuentas del club y devolverle la competitividad perdida en los torneos europeos. El exjugador del Real Madrid y la Selección Española busca convencer a los actuales grandes tenedores de acciones de que su proyecto es la única vía de escape hacia una estabilidad duradera, actuando como puente entre las facciones enfrentadas que hoy dividen al sevillismo.

La presencia de Ramos en la ciudad no es casualidad. Durante las próximas horas, se espera que mantenga reuniones clave con figuras determinantes del entorno blanquirrojo para presentar un plan de gestión integral. Este movimiento supone un hito sin precedentes en el fútbol moderno español, donde un futbolista de su magnitud decide asumir el riesgo total de la propiedad antes de retirarse definitivamente del entorno deportivo. Si la operación llega a buen puerto, el Sevilla FC no solo cambiaría de dueño, sino que iniciaría una era bajo el carisma y la ambición de un hombre que lo ha ganado todo en el campo y que ahora aspira a levantar el trofeo más difícil de su carrera: la presidencia del Ramón Sánchez-Pizjuán.

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